Las inundaciones repentinas que golpearon el miércoles la frontera entre Nepal y el Tíbet, en China, dejaron un saldo de cientos de muertos y miles de desaparecidos, mientras sigue creciendo la cifra de estadounidenses sin localizar. Tras una estimación inicial de 65 reportada por el Consejo de Turismo de Nepal y difundida por medios estadounidenses, el Departamento de Estado de Estados Unidos informó después que tenía conocimiento de unos 90 ciudadanos posiblemente afectados y aún no localizados.
El propio Departamento de Estado indicó que tres estadounidenses habían sido rescatados y que, hasta ese momento, no tenía conocimiento de fallecidos de esa nacionalidad. La variación en los reportes y la falta de contacto con decenas de personas reflejan la magnitud de la emergencia en una zona donde los equipos de rescate enfrentan serios obstáculos para llegar a las áreas impactadas. Muchos de los estadounidenses estaban en la región por viajes y peregrinaciones hacia el monte Kailash.
La tragedia comenzó el 26 de agosto, cuando una masa de agua, lodo, rocas y material glaciar descendió por los valles fronterizos. Las investigaciones preliminares apuntan al colapso de un glaciar que habría bloqueado temporalmente un río antes de liberar una fuerte corriente hacia comunidades aguas abajo. En Nepal, el impacto alcanzó especialmente a Rasuwa y Nuwakot, con viviendas, carreteras y puentes destruidos, además de daños en rutas de comunicación y zonas frecuentadas por turistas y peregrinos internacionales.
