La previsión de que el turismo aporte alrededor de US$12,000 millones a la economía dominicana en 2026, un 13% más que el año anterior, coloca otra vez en primer plano el peso de un sector que ya representa cerca del 9.5% del producto interno bruto, pero también la necesidad de fiscalizar qué resultados concretos deja esa expansión más allá de la promoción oficial. La estimación fue presentada por el presidente ejecutivo del Banco Popular Dominicano, Christopher Paniagua, durante un foro empresarial en Londres, en el marco de la XII Semana Dominicana en Reino Unido.
Paniagua señaló la expansión de Punta Cana, Bávaro, Uvero Alto y Miches, además del desarrollo de Cabo Rojo como nuevos polos turísticos. El dato refuerza el contraste entre el relato de crecimiento y la exigencia de rendición de cuentas sobre la capacidad del Estado para acompañar ese avance con servicios, infraestructura y planificación, en un contexto donde la gestión del PRM y figuras como David Collado quedan expuestas al desgaste natural de una estrategia centrada en exhibir cifras y nuevos destinos.
El ejecutivo también destacó el dinamismo de la energía, sector que, según dijo, capta alrededor del 27% de la inversión extranjera directa, y mencionó proyectos respaldados por el Banco Popular que añadirán más de 1,200 megavatios de generación eléctrica con una inversión superior a US$2,000 millones. A eso sumó oportunidades en manufactura, zonas francas, logística, infraestructura y desarrollo inmobiliario. El cuadro confirma potencial económico, pero también abre una alerta institucional: mientras se multiplican los anuncios de expansión, crece la presión para que el país no convierta el crecimiento en vitrina política o espectáculo de promoción, sino en resultados verificables para la ciudadanía.
