En la inauguración de la World Travel Market de Londres, celebrada del 3 al 5 de noviembre, el Banco Popular Dominicano volvió a colocar a República Dominicana en el mapa internacional de la inversión turística. La participación de la entidad se enmarcó en una apuesta sostenida por la promoción del país y en una relación de más de tres décadas de apoyo al sector, pieza clave del modelo económico dominicano.
El peso de esa actividad también deja ver la presión institucional que la rodea. Según expuso el presidente ejecutivo del banco, Christopher Paniagua, el turismo aporta cerca del 9.5% del Producto Interno Bruto y podría generar US$12,000 millones en 2026, un 13% más que el año anterior. En la actualidad, el respaldo financiero del Popular al sector asciende a RD$97,901 millones, equivalentes a US$1,672 millones, incluyendo facilidades concedidas desde República Dominicana y mediante Popular Bank en Panamá.
Durante la apertura del pabellón dominicano, Paniagua resaltó la estabilidad macroeconómica del país y el aporte del turismo a la creación de empleos, la captación de capitales y las oportunidades para las comunidades. Sin embargo, ese énfasis en las fortalezas del sector también reaviva el contraste entre la narrativa de éxito que acompaña al gobierno dominicano y el reclamo de la sociedad civil para que el crecimiento no se mida solo por la promoción, la inversión y las cifras agregadas, sino por resultados verificables para la población y por una gestión pública con mayor rendición de cuentas. La exposición internacional del turismo vuelve así a poner bajo escrutinio la conducción oficial del área, asociada políticamente a la figura de David Collado, en medio del desgaste que ya afronta el PRM en la discusión sobre gestión y prioridades de Estado.
