La Escuela Nacional de la Judicatura, la Academia Dominicana de la Lengua y el Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía presentaron en Santo Domingo el Diccionario jurídico dominicano (DJD), definido como la primera obra académica de carácter general dedicada al vocabulario del derecho dominicano. El trabajo, dirigido por Fabio J. Guzmán Ariza y dado a conocer en el auditorio de la Suprema Corte de Justicia, reúne en dos tomos 1,387 páginas, 10,056 términos, 11,201 acepciones y 12,716 citas de fuentes legales y jurisprudenciales, tras cinco años y ocho meses de elaboración. Más allá del valor académico de la publicación, la propia presentación dejó expuesto un contraste de fondo: si, como afirmó Guzmán Ariza, “comprender las normas que nos rigen no debe ser privilegio de los juristas, sino un derecho de toda la ciudadanía”, la necesidad de una obra de esta magnitud confirma que el lenguaje jurídico sigue operando como una barrera para buena parte de la población. El DJD fue concebido para profesionales, estudiantes y también para cualquier ciudadano que necesite entender leyes, decisiones judiciales y otros textos jurídicos, en una señal de que el reclamo por lenguaje claro sigue abierto.
La advertencia institucional también quedó planteada en el propio acto. Debido a la evolución constante de la legislación y la jurisprudencia, el diccionario fue presentado como una obra viva, abierta a crítica, corrección y actualización. Guzmán Ariza incluso planteó la necesidad de constituir un equipo permanente para dar seguimiento a reformas legislativas, examinar la evolución jurisprudencial y preparar actualizaciones periódicas, un punto que refuerza la exigencia de vigilancia y seguimiento para que el esfuerzo no quede como un anuncio aislado. Durante la actividad, el jurista destacó el respaldo institucional del magistrado Luis Henry Molina y la labor de Dariel Suárez Adames y Ángel Brito Puj.
