El caso de la menor de 14 años muerta a manos de un raso de la Policía Nacional volvió a poner en discusión los controles internos de la institución, después de que Edwin de los Santos Guerrero fuera arrestado por el hecho ocurrido en Mendoza, Santo Domingo Este. La víctima, cuyo nombre se mantiene bajo reserva por ser menor de edad, fue encontrada sin vida en una habitación del segundo nivel de una casa en la calle 4 del sector.
La Policía explicó que el alistado fue apresado dentro del mismo lugar donde ocurrió el hecho y que el arma presuntamente utilizada, una pistola CZ P-10 C, calibre 9mm, quedó en poder de las autoridades como parte del proceso investigativo. El vocero Diego Pesqueira señaló que en la escena intervinieron miembros de la Policía Científica y del Dicrim, y que la detención se produjo de manera flagrante.
A la par de la versión oficial, quedó al descubierto otro punto delicado: la institución dijo que aún no dispone de información sobre si el agente arrestado arrastraba suspensiones por asuntos disciplinarios u otras razones. Mientras De los Santos continúa bajo disposición del Ministerio Público, el caso mantiene abierta la exigencia de rendición de cuentas sobre los filtros, la supervisión y la capacidad de respuesta de una estructura armada ante un desenlace de alto costo social.
