La ONU situó este martes en 47 los muertos por la masacre perpetrada la madrugada del lunes por bandas armadas en la comuna de Kenscoff, a las afueras de Puerto Príncipe, un balance que agrava la alarma sobre la crisis de seguridad y refuerza el contraste entre la magnitud de la violencia y la respuesta estatal reclamada por la población. Entre las víctimas, 22 fueron presuntamente ejecutadas en el recinto de una iglesia donde se habían refugiado.
En su comunicado, Naciones Unidas trasladó la condena del secretario general, António Guterres, y advirtió que los ataques incesantes de las pandillas contra las comunidades y la pérdida de vidas evidencian la gravedad de la situación en Haití. También pidió a las autoridades haitianas garantizar que los responsables rindan cuentas ante la justicia, incluso mediante las unidades judiciales especializadas creadas recientemente con apoyo internacional para investigar crímenes masivos.
La masacre provocó protestas de cientos de habitantes frente al comisariado de Kenscoff, donde denunciaron la inseguridad y reclamaron una respuesta de las fuerzas del orden. Los manifestantes cuestionaron la gestión estatal y la falta de medidas concretas para frenar una violencia que afecta a la comuna desde hace más de 20 meses, mientras las bandas de la coalición armada Viv Ansanm buscan consolidar su presencia en una zona estratégica por su proximidad al departamento del Sudeste y a la ciudad de Jacmel.
