La muerte de una niña de 10 años en Batey Bienvenido, Manoguayabo, junto con la detención de su madre, ha colocado bajo revisión no solo el hecho penal, sino también la respuesta institucional alrededor de una miembro de la Policía Nacional que, según informó la propia institución, estaba inhabilitada para el servicio, bajo licencia médica desde 2023 y con historial de tratamiento por una condición de salud mental.
Según el informe preliminar, la menor presentó una herida cortante en el cuello, fue llevada de urgencia a un centro de salud y murió mientras recibía atenciones médicas. La Policía señaló además que la mujer quedó detenida y que el caso se investiga junto al Ministerio Público para establecer las circunstancias y determinar responsabilidades.
Más allá del proceso judicial, el episodio deja abierta una pregunta sobre la rendición de cuentas, los controles y el seguimiento dentro de la institución, en contraste con el discurso oficial de orden y resguardo. Las autoridades indicaron que ampliarán la información conforme avance la investigación, mientras el hecho vuelve a centrar la atención en la necesidad de fiscalización y explicaciones públicas ante un desenlace de alto impacto social.
