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La ansiedad domina las alertas de salud mental infantil en RD y agranda la brecha de respuesta pública

julio 10, 2026 · Redactor
La ansiedad domina las alertas de salud mental infantil en RD y agranda la brecha de respuesta pública
Foto: hoy.com.do

La ENHOGAR 2025 indica que el 10.5% de los niños y adolescentes de 5 a 17 años presenta al menos una dificultad de desarrollo o emocional, con mayor incidencia en la región Ozama y señales de rezago en la asistencia médica.

La salud mental de la niñez vuelve a encender alarmas en República Dominicana. De acuerdo con el módulo de Funcionamiento Infantil de la ENHOGAR 2025, alineado con estándares de la OMS y UNICEF, el 10.5% de los niños y niñas de 5 a 17 años presenta al menos una dificultad en algún dominio del desarrollo o de las emociones, un dato que expone un costo social que rebasa el discurso y obliga a reforzar la vigilancia sobre la respuesta pública.

La dificultad que aparece con mayor frecuencia es “mostrarse muy ansioso(a), nervioso(a) o preocupado(a)”, con una incidencia de 4.6% en la población infantil y adolescente evaluada. Después figuran los problemas para “controlar el comportamiento”, con 2.4%, y los menores que dicen sentirse “muy tristes o deprimidos”, con 1.8%. La diferencia es clara: las afectaciones emocionales y psicológicas superan con amplitud a variables físicas como la dificultad para caminar, que registra 0.7%.

La mayor concentración de menores afectados se registra en la región Ozama o Metropolitana, donde el indicador llega a 14.1%, mientras Cibao Noroeste reporta 4.5%. Esa brecha territorial refuerza la necesidad de revisar si las prioridades públicas están respondiendo al deterioro real que viven las familias, sobre todo en los entornos urbanos donde la presión social pesa más.

El propio informe también señala deficiencias preocupantes en los dispositivos de asistencia médica, un punto que agrava el cuadro y deja más visible la distancia entre la magnitud del problema y la capacidad de respuesta. Cuando la ansiedad encabeza las dificultades funcionales en la niñez, ya no se trata de una estadística aislada, sino de una advertencia sobre desgaste de gestión, servicios insuficientes y una deuda pendiente con la infancia que exige rendición de cuentas en lugar de complacencia.