Las presiones económicas, energéticas y geopolíticas estuvieron detrás del reciente acuerdo entre Estados Unidos e Irán, en un escenario de tensión que ponía en riesgo la estabilidad de los mercados internacionales, según explicó el especialista en política internacional José Eliseo Almánzar. En una entrevista en Reseñas, el Podcast, examinó el memorando de entendimiento firmado por Washington y Teherán y sus posibles repercusiones sobre la economía mundial y el tablero político internacional.
Almánzar ubicó el pacto en un entorno de preocupación por el abastecimiento energético global y por posibles interrupciones en rutas estratégicas del comercio, como el estrecho de Ormuz. En ese marco, advirtió que la participación de Estados Unidos en el conflicto se produjo sin una definición clara de objetivos. “El acuerdo es una consecuencia de la entrada de ese actor que es Estados Unidos a un conflicto en el cual ellos no tenían los objetivos claros. Si los objetivos no están claros, mucho menos los planes”, dijo.
El analista agregó que el aumento de los precios del petróleo y las presiones inflacionarias aceleraron las negociaciones, al tiempo que resaltó el peso de los intereses económicos en el resultado final. “Los términos de ese acuerdo son términos de negocio”, afirmó. También indicó que el pacto podría modificar el equilibrio de poder en Medio Oriente. “Después de esto se ha creado el cuarto polo de poder en el mundo. Irán es una potencia regional ahora mismo”, expresó.
