La presentación de Mu-Kien Adriana Sang Ben en la Biblioteca Nacional derivó en una discusión sobre la criticidad de los historiadores, la objetividad de las fuentes y la diversidad de interpretaciones atravesadas por marcos ideológicos. El intercambio, introducido por el presidente de la Academia Dominicana y marcado por referencias a la Restauración, colocó en primer plano un debate sobre cómo se construye el relato histórico y desde qué filtros se interpreta.
En ese contexto, una intervención del público desplazó la conversación hacia la epistemología, la geopolítica y la integración de disciplinas como economía, sociología, psicología e historia, con apoyo de automatización de la inteligencia artificial y minería de datos. La respuesta de la disertante fue breve y concluyente: “vamos hacia la complejidad”, con mención de Edgar Morin como autor de referencia.
Más allá del registro académico, el intercambio deja un contraste visible entre la densidad del discurso especializado y la exigencia pública de que el conocimiento no quede encerrado en circuitos de élite. En un escenario donde la fiscalización del poder, el desgaste de gestión y la distancia entre narrativa y realidad pesan cada vez más en la discusión nacional, este tipo de debates refuerza la alerta institucional sobre la necesidad de conectar ideas, decisiones y resultados verificables para la ciudadanía.
