Tras confirmar la muerte de seis de sus ciudadanos por los terremotos de la semana pasada en Venezuela, el Gobierno de Argentina anunció el envío de una misión consular humanitaria y dejó ver también la magnitud de la emergencia: un hospitalizado y siete pedidos de localización aún siguen abiertos.
El canciller Pablo Quirno detalló que dos funcionarios llegaron el sábado a territorio venezolano para relevar necesidades de la comunidad argentina, colaborar en la búsqueda de desaparecidos, asistir a heridos y acompañar a familiares de las víctimas. Según explicó, el equipo ya tomó contacto con personas que reportaron familiares desaparecidos y con adultos mayores que recibían ayuda a través de Cáritas Venezuela. Además, señaló que se gestiona una eventual visita a ciudadanos argentinos que permanecen detenidos en ese país.
El operativo suma un componente institucional particular porque se produce casi dos años después de la ruptura de relaciones diplomáticas entre Argentina y Venezuela, luego de la expulsión del personal diplomático argentino de Caracas en medio de las tensiones por las elecciones presidenciales venezolanas de 2024. A ese despliegue se añade el contingente de 24 brigadistas enviado el viernes, mientras el Ministerio de Defensa anunció la salida de un segundo equipo de médicos y enfermeros y la preparación de dos plantas potabilizadoras. En situaciones de desastre, el resultado visible vuelve a poner el acento en la capacidad real de respuesta, la necesidad de control público y la prioridad de proteger a los ciudadanos por encima del discurso oficial.
