El Kremlin volvió a rechazar este martes la propuesta del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, de suspender los ataques contra infraestructuras críticas de Rusia y Ucrania. Con esa negativa, se cierra otra vía de contención sobre instalaciones energéticas y civiles en medio de una guerra sin solución inmediata. Moscú insistió en que busca el fin definitivo del conflicto y no un alto el fuego que, a su juicio, no ofrecería una salida duradera.
La postura rusa la expuso el portavoz de la Presidencia, Dmitri Peskov, al afirmar que el presidente Vladímir Putin y la parte rusa defienden “una paz sólida” y no “un cese al fuego que no dará nada en esencia”. Al mismo tiempo, el Kremlin trató de restar credibilidad a la iniciativa ucraniana al señalar que Zelenski cambia con frecuencia de posición y al relacionar sus últimas declaraciones con un deterioro de la situación en Ucrania, tanto en la economía como en el frente de batalla.
Zelenski, que llegó a Estados Unidos para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas, busca mayor respaldo internacional para sus propuestas de alto el fuego. Desde hace meses plantea una tregua total o acuerdos parciales para detener los ataques contra infraestructuras energéticas y civiles, pero Moscú ha rechazado hasta ahora esas iniciativas. El nuevo choque entre ambas posiciones vuelve a poner en evidencia la distancia entre los discursos sobre paz y la falta de resultados concretos para reducir el costo humano y material de la guerra.
