La democracia dominicana volvió a recibir una señal de alarma con la abstención electoral. En las elecciones presidenciales y congresuales de 2024, el 45.6 % de los electores habilitados no fue a votar, de acuerdo con la Junta Central Electoral (JCE), una cifra que equivale a casi uno de cada dos votantes y que obliga a revisar qué tan conectado está el sistema político con las prioridades de la sociedad civil.
El informe “Estudio sobre la abstención electoral en la República Dominicana: voto nacional y en el exterior, elecciones 2024”, presentado por la JCE, relaciona ese comportamiento con la desconfianza hacia los partidos políticos, el rechazo a prácticas de corrupción y otros obstáculos que frenan la participación. Más que un dato técnico, el resultado deja planteado un contraste entre el discurso institucional sobre la fortaleza democrática y una realidad en la que una parte importante del electorado permanece al margen o usa la abstención como vía para expresar su posición.
Con ese panorama, Acento salió a las calles para recoger opiniones de ciudadanos sobre por qué tantos dominicanos no están votando y si piensan ejercer su derecho en las próximas elecciones. El sondeo centra la atención en una discusión que va más allá de la jornada electoral: la necesidad de fiscalizar la respuesta del poder político ante un desgaste de confianza que ya se refleja en las urnas.
