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Una realidad persistente: bajo costo y resistencia: El salami expone ante fallas eléctricas sostienen la mesa dominicana

septiembre 7, 2026 · Redactor
Una realidad persistente: bajo costo y resistencia: El salami expone ante fallas eléctricas sostienen la mesa dominicana
Foto: listindiario.com

La historia del embutido cruza memoria, supervivencia y una carencia todavía vigente en los hogares, la refrigeración insuficiente por los apagones.

Más que un símbolo del desayuno tradicional dominicano, el salami también retrata una realidad social que sigue pesando sobre los hogares: su bajo costo frente a otras proteínas y su capacidad de conservarse por más tiempo, incluso cuando no recibe suficiente refrigeración por las fallas energéticas que suelen afectar a las familias. La pieza, celebrada cada 7 de septiembre en el Día Nacional del Salami, ocupa un lugar cotidiano en la mesa dominicana, pero su presencia también conecta con una historia de supervivencia y adaptación iniciada en Sosúa en 1938. Detrás de cada rebanada aparece el rastro de la comunidad de refugiados judíos que llegó al país escapando de la persecución nazi y de la tragedia del Holocausto.

El propio origen de esa historia añade un contraste incómodo: durante la Conferencia de Évian, Rafael Leónidas Trujillo aceptó acoger en República Dominicana entre 50,000 y 100,000 judíos, una decisión que, según el texto, no respondía solo a razones humanitarias, sino también a su empeño de «blanquear la raza» y «refinar la raza». Aunque a cada nuevo colono se le ofrecían 80 acres de tierra, 10 vacas, una mula y un caballo, en principio solo 50 judíos lograron llegar al país. Así, el salami queda ligado no solo a la tradición culinaria, sino a una memoria que obliga a mirar con más fiscalización la distancia entre relato oficial, necesidad ciudadana y realidad histórica.