Este jueves, el Consejo de Estado de Cuba puso en vigor el Decreto-Ley 128, una flexibilización que autoriza a las empresas extranjeras a contratar personal de forma directa, sin pasar por agencias estatales, y a abrir cuentas bancarias en el exterior sin autorización previa del Banco Central de Cuba. La norma, además, permite al sector privado crear agencias de turismo, en otro paso que modifica mecanismos que hasta ahora estaban bajo control estatal.
En una rueda de prensa, el viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior, Óscar Pérez-Oliva, afirmó que las medidas “podrían tener un impacto en la economía a corto plazo”, aunque reconoció que ese efecto no puede “calcularlo” por el “componente de presión externa que no podemos desconocer”. Con esa explicación, el Gobierno deja sin una estimación concreta el alcance del paquete anunciado.
Las disposiciones, publicadas en la Gaceta Oficial, forman parte de las 176 transformaciones económicas y sociales aprobadas en junio. Con ellas termina el monopolio estatal en la intermediación laboral para compañías mixtas y de capital 100 % extranjero, que también podrán pagar bonificaciones o gratificaciones en moneda extranjera. A ello se suma la posibilidad de operar cuentas en el exterior con solo notificar su apertura en un plazo de siete días y auditar movimientos, así como una simplificación digital de permisos para importar y exportar. En paralelo, también entraron en vigor el Decreto-Ley 130 sobre tierras y propiedad y el Decreto-Ley 133, que permite empresas privadas de más de 100 trabajadores y la participación de cubanos en el exterior en el ecosistema empresarial.
