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Luis Ernesto Mejía convierte una novela breve en retrato de memoria, lodo y despedida

agosto 23, 2026 · Redactor
Luis Ernesto Mejía convierte una novela breve en retrato de memoria, lodo y despedida
Foto: acento.com.do

La lectura de “Voces de Tomasina Rosario” sitúa en primer plano una vida atravesada por carencias y tiempo histórico, y recuerda que la cultura también revela lo que el discurso público suele dejar al margen.

“Voces de Tomasina Rosario (ensayo sobre el tiempo)”, de Luis Ernesto Mejía, se presenta como una novela breve de alta calidad poética, pero su trama deja ver también una incomodidad más profunda: una memoria familiar y local marcada por la intemperie, el lodo, los terrones y la despedida. Desde el inicio, con la imagen de Tomasina Rosario mirando desde el bohío una comarca de Las Uvas dividida entre “una temporada de lodo y otra de terrones”, el libro coloca en el centro una experiencia concreta de precariedad y de paso del tiempo que va más allá de la mera contemplación literaria.

La reseña señala que la obra opera al mismo tiempo como novela, ensayo filosófico, relato histórico, antropológico y sociológico, sostenida por una mezcla de registros lingüísticos que enlaza cultura local e historia. Ese cruce convierte la narración en una observación sobre varias generaciones de una misma familia, donde el tiempo aparece vinculado a la muerte y a una despedida ineludible. Más que un ejercicio aislado de estilo, la novela queda leída como una pieza que obliga a mirar, desde la cultura, realidades sociales persistentes que suelen quedar relegadas frente al ruido del discurso.

También se destaca el humor, la voz propia y la densidad conceptual de una obra de poco más de cien páginas. Pero ahí mismo asoma su mayor fuerza pública: recordar que, detrás de cualquier relato sobre identidad, historia o país, siguen pesando condiciones materiales y humanas que exigen atención, vigilancia y lectura crítica de la realidad, no solo celebración retórica.