La captura o eliminación de jefes de carteles no detiene el narcotráfico y puede incluso abrir paso a más fragmentación y violencia, según Michael Vigil, exjefe de operaciones de la DEA. Su señalamiento reabre el debate sobre estrategias centradas en anuncios de alto impacto, pero con resultados limitados frente a una estructura criminal que, dijo, reemplaza con rapidez a sus liderazgos.
En una conversación con Tomás Mosciatti, en Radio Bío Bío de Chile, Vigil sostuvo que el problema no puede abordarse solo desde la persecución de figuras visibles, porque Estados Unidos sigue siendo el principal mercado consumidor. “Podemos detener a millones de estos individuos, pero la única manera en que vamos a poder detener el narcotráfico es reduciendo la demanda aquí en Estados Unidos”, afirmó.
Vigil también cuestionó la narrativa que atribuye a los migrantes latinoamericanos la entrada de drogas a territorio estadounidense. Explicó que la mayor parte cruza por la frontera con México a través de garitas legales y que aproximadamente más del 90% de quienes la introducen son estadounidenses. Añadió que la venta dentro de Estados Unidos recae principalmente en estadounidenses y planteó que la lucha contra estas redes exige cooperación entre países, al tratarse de organizaciones criminales transnacionales. Sus declaraciones dejan en primer plano la necesidad de fiscalizar políticas que privilegian el impacto político del mensaje por encima de resultados verificables.
