La Escuela de Educación Básica María Auxiliadora, en Loma del Chivo, quedó bajo una señal de alerta institucional luego de que la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie) determinara que la edificación requiere un estudio estructural detallado. El caso vuelve a poner el foco sobre la necesidad de fiscalizar el estado real de la infraestructura escolar, después de que organizaciones comunitarias advirtieran sobre las condiciones del plantel y cuatro aulas fueran deshabilitadas de manera preventiva.
El centro, ubicado en la calle 21 de Enero del barrio 27 de Febrero, alberga a 512 estudiantes y cuenta con 48 empleados, entre docentes y personal administrativo. La inspección fue solicitada el 28 de enero de 2026 por la Coordinadora de Organizaciones Barriales Don Bosco (Codonbosco) junto a otras entidades, y fue recibida por Onesvie al día siguiente. La evaluación visual se realizó el 10 de febrero con la metodología FEMA P-154, utilizada para identificar edificaciones que podrían requerir estudios más profundos. El 20 de febrero, Onesvie comunicó disculpas por incumplir el plazo de respuesta, y el 2 de marzo remitió oficialmente el informe con los resultados.
Según el reporte, en la escuela se identificaron filtraciones, asentamientos diferenciales e irregularidades estructurales. El episodio deja expuesto el contraste entre la gestión que se comunica y las respuestas que terminan llegando por presión de la comunidad, en un servicio esencial como la educación. La demanda de intervención del Minerd, respaldada por Codonbosco, Cepatode, la Red de Organizaciones del barrio 27 de Febrero y Acadisando, coloca ahora la rendición de cuentas en el centro del caso ante un problema que ya impacta la operación del plantel.
