Un nuevo desborde de aguas residuales con excrementos humanos en la avenida Jiménez Moya vuelve a poner bajo la lupa la respuesta oficial frente a un problema que los residentes consideran repetitivo. La avería, situada casi en la esquina con la calle Interior C, hace que los líquidos salgan por un registro del alcantarillado y se expandan por el centro de la vía y los contenes, en una zona de intenso tránsito del Distrito Nacional.
Para quienes viven y circulan por el área, no se trata de un hecho aislado. Sostienen que la situación reaparece cada cierto tiempo, incluso después de intervenciones de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd). Ese patrón deja en evidencia el contraste entre las acciones puntuales y lo que finalmente queda expuesto en la calle: malos olores persistentes, condiciones insalubres y personas obligadas a caminar entre aguas contaminadas.
La escena vuelve a colocar en primer plano la exigencia de vigilancia y rendición de cuentas sobre el deterioro del sistema sanitario en ese tramo de Jiménez Moya, por el costo diario que impone a residentes y transeúntes. Con el problema otra vez a la vista, la demanda de una solución definitiva regresa al centro de la discusión frente a una falla que sigue afectando la vida urbana.
