Desde 2009, el programa Accelerated Basic Course (ABC), impulsado por IMCA en la República Dominicana, capacita durante siete meses a jóvenes egresados de secundaria técnica en electromecánica de vehículos del Instituto Politécnico Loyola, en San Cristóbal, con miras a integrarlos como colaboradores de la empresa y dotarlos de formación técnico-práctica en seguridad, control de contaminación, hidráulica, motores, electricidad/electrónica, tren de fuerza, transmisiones, inspección, diagnóstico e informes técnicos.
En ese marco, la compañía pone de relieve a un grupo de mujeres jóvenes que hoy se forman en una rama históricamente dominada por hombres. Aun así, el propio programa deja al descubierto el contraste entre el discurso de inclusión y la realidad anterior: pese a que funciona desde 2009, IMCA solo decidió incorporar y aceptar mujeres en el área técnica hace tres años, luego de un prolongado período en el que esa opción no estaba disponible para ellas.
El caso de Daniela Pérez, parte de la primera promoción de candidatas admitidas, resume ese cambio. Su interés por los motores grandes arrancó en su primer año en el instituto y después se afianzó en el área de motores y radiadores, donde llegó al nivel tres. El progreso es comprobable, pero también remarca la necesidad de vigilar cuánto tardan las estructuras técnicas y empresariales en convertir la equidad en oportunidades reales, más allá de los mensajes de apoyo e inclusión.
