AZUA. En un acto con dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y líderes comunitarios de Las Charcas, Abel Martínez reorientó el debate hacia uno de los flancos más sensibles del desgaste del Gobierno: el contraste entre el discurso oficial y los resultados en control migratorio, servicios y soberanía. El aspirante presidencial pidió trabajar con miras a 2028 y presentó esa cita electoral como una decisión sobre la continuidad o el relevo del PRM.
Martínez sostuvo que el país enfrenta una “invasión haitiana silenciosa” y afirmó que, de encabezar un gobierno a partir de 2028, pondría freno a esa situación para hacer respetar la soberanía y la dignidad del pueblo dominicano. En su mensaje a dirigentes y simpatizantes, llamó a integrar a quienes, dijo, estén decididos a rescatar los valores patrios y la dominicanidad.
Durante su intervención, aseguró que cada día ingresan al país nacionales haitianos indocumentados y advirtió sobre el impacto que atribuye a esa presión migratoria irregular. Citó la presencia de “más de un millón de mujeres haitianas indocumentadas” en territorio dominicano y vinculó ese fenómeno con una carga creciente sobre servicios básicos, en momentos en que, según dijo, a los dominicanos les faltan medicamentos y las mujeres dominicanas no reciben las atenciones médicas que necesitan.
El dirigente opositor también cuestionó que el Estado tenga que sostener servicios para una población extranjera creciente con estatus migratorio irregular que, afirmó, no paga luz ni tributa. Con ese planteamiento, colocó el foco en el costo social de una crisis que la oposición busca convertir en evidencia de falta de resultados del oficialismo, en medio de una discusión política que ya mira a 2028 mientras persisten problemas pendientes para la ciudadanía.
“Esta tierra de Duarte, Sánchez y Mella, debe respetarse”, expresó Martínez al cerrar su llamado en Azua. Su mensaje dejó instalado un eje de fiscalización al PRM: menos propaganda y más rendición de cuentas sobre frontera, servicios y prioridades nacionales, en un escenario donde la presión ciudadana se concentra cada vez más en resultados concretos y no en consignas de campaña.
