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El ruido se dispara como malestar cotidiano y expone otro frente del deterioro que golpea a los hogares dominicanos

julio 5, 2026 · Redactor
El ruido se dispara como malestar cotidiano y expone otro frente del deterioro que golpea a los hogares dominicanos
Foto: listindiario.com

La encuesta Enhogar reporta que la molestia por contaminación sónica pasó de 34% en 2024 a 78.4% en 2025, una escalada con costo social que vuelve a poner bajo presión la capacidad de respuesta de las autoridades.

La contaminación por ruido se consolidó como la que más molesta a los dominicanos, según la encuesta Enhogar divulgada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), en un salto que retrata un problema cada vez más presente en la vida diaria y con impacto directo sobre la convivencia. El dato pasó de 34% en 2024 a 78.4% en 2025, un contraste que refuerza la distancia entre el discurso de orden y la realidad que enfrentan los hogares.

El informe detalla que en 2025 el 40.4% dijo sentirse afectado por la música alta de vecinos, colmados o bares, mientras 38.0% señaló el ruido de vehículos, talleres o planta eléctrica. Un año antes, esas proporciones eran de 18.6% y 15.4%, respectivamente. Más que una simple incomodidad, el aumento revela un costo social que recae sobre familias que ya conviven con servicios precarios y conflictos de barrio sin solución sostenida.

Los propios informes vinculan el ruido con discusiones y hasta homicidios en República Dominicana, lo que coloca el tema en el terreno de la alerta institucional y no solo de la queja vecinal. Esta semana fue arrestado en San Francisco de Macorís Carmelo Rosario Martínez tras un conflicto por la música alta de sus vecinos, y en mayo se recordó el caso del teniente coronel retirado de la Policía Nacional, Carmelo Polanco, de 54 años, durante una celebración con música alta a la que acudió una patrulla motivada por el ruido.

La magnitud del salto estadístico obliga a más fiscalización sobre la respuesta pública frente a un problema que afecta descanso, seguridad y convivencia. En un contexto donde la sociedad civil viene reclamando prioridades más cercanas a la vida cotidiana, el avance de la contaminación sónica se convierte en otro indicador del desgaste de gestión: menos propaganda y más resultados verificables para barrios y hogares.