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RD afronta una alerta por calor extremo con riesgos directos para la salud

julio 3, 2026 · Redactor
RD afronta una alerta por calor extremo con riesgos directos para la salud
Foto: www.elcaribe.com.do

La sensación térmica por encima de 40 grados confirma un escenario que impacta de forma inmediata a la población y mantiene bajo examen la capacidad de prevención y respuesta.

Las temperaturas elevadas registradas en República Dominicana han llevado a las autoridades a advertir sobre un riesgo que ya afecta de manera directa a la población: una sensación térmica que podría superar los 40 grados Celsius, con efectos como golpes de calor, calambres, agotamiento y deshidratación, especialmente entre quienes permanecen largo tiempo bajo el sol. Más que una advertencia puntual, el panorama deja al descubierto una alerta de salud pública que exige seguimiento y respuestas eficaces ante un impacto que recae primero sobre la gente.

Organismos de salud y especialistas coinciden en que, con estas condiciones, el cuerpo hace un esfuerzo extraordinario para conservar una temperatura estable, lo que aumenta la posibilidad de deshidratación, golpe de calor y complicaciones cardiovasculares. El dato subraya el contraste entre la advertencia oficial y la realidad de los ciudadanos, cuando el calor extremo deja de ser una estadística y pasa a ser una amenaza concreta para la vida diaria.

Los meteorólogos explican que la sensación térmica no equivale a la temperatura del aire, sino a la forma en que el cuerpo percibe el calor cuando se combinan factores como la humedad relativa y, en algunos casos, el viento. Cuando la humedad es alta, el sudor se evapora con mayor dificultad y el organismo pierde capacidad para enfriarse. Según esos especialistas, una sensación térmica superior a los 40 grados representa un nivel de peligro para la salud, porque el cuerpo puede ir perdiendo su capacidad de regular la temperatura interna.

Uno de los cuadros más graves es el golpe de calor, considerado una emergencia médica. La Organización Mundial de la Salud indica que ocurre cuando la temperatura corporal supera los 40 grados y los mecanismos de enfriamiento dejan de funcionar correctamente. Entre los síntomas aparecen piel caliente y seca o muy húmeda, confusión, mareos, dolor de cabeza intenso, náuseas, pulso acelerado y, en casos severos, pérdida del conocimiento o convulsiones.

La exposición prolongada a temperaturas extremas también favorece la deshidratación, una consecuencia que vuelve más visible el costo social de los episodios de calor extremo. En ese escenario, la sociedad civil y los sectores llamados a fiscalizar la gestión pública quedan ante la obligación de exigir prevención, información útil y capacidad de respuesta, porque cuando las autoridades solo llegan al punto de advertir, la discusión ya no es únicamente climática: también es institucional y de protección efectiva a la ciudadanía.