El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció este sábado la muerte en combate de Iván Jacobo Idrobo Arredondo, alias Marlon, identificado por las autoridades como principal jefe de las disidencias de las FARC en el Cauca al mando de Néstor Gregorio Vera Fernández, alias Iván Mordisco. En su cuenta de X, el mandatario afirmó que se trata del «golpe más duro a las estructuras armadas de la mafia» en el suroeste del país y aseguró que la banda que dirigía en esa zona «ha sido derrotada» por el número de fusiles incautados, personas capturadas y menores de edad liberados.
El propio anuncio, sin embargo, vuelve a poner en primer plano la magnitud del deterioro de seguridad en el Cauca. Petro atribuyó a alias Marlon haber enfrentado al Gobierno y haber matado a indígenas y caucanos en general, mientras las autoridades lo señalaban como responsable de coordinar acciones armadas, extorsiones y control territorial en varias zonas del departamento. También era considerado el máximo jefe de los frentes de las disidencias en esa demarcación y estaba al frente del bloque Jaime Martínez, una de las estructuras más fuertes del Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las FARC liderada por Iván Mordisco.
Petro sostuvo que mantiene su apuesta por la paz, aunque «sin ingenuidades», y presentó la acción militar como una «victoria del Ejército de la nación y más seguridad para Colombia». Pero el historial atribuido a Idrobo Arredondo —más de 15 años de prontuario delictivo, su paso por las antiguas FARC, una condena por rebelión y tráfico de armas, y su regreso a la ilegalidad en 2019 tras el acuerdo de paz de 2016— refuerza el contraste entre la narrativa oficial y la persistencia de estructuras armadas con capacidad de operar, extorsionar y controlar territorio en el Cauca.
