La oleada de ataques aéreos israelíes en el Líbano, que dejó al menos 47 muertos y 97 heridos, no solo rompió el nuevo alto el fuego pactado entre Israel y Hezbolá, sino que también paralizó el inicio de las negociaciones técnicas entre Irán y Estados Unidos en Suiza. Teherán decidió no enviar a sus delegados, en un giro que volvió a poner en evidencia la fragilidad de los anuncios diplomáticos frente a los hechos militares sobre el terreno.
El episodio coincidió con el momento en que debía entrar en vigor el cese al fuego mediado por estadounidenses y Qatar. Sin embargo, mientras Washington sostenía que el pacto estaba vigente, los bombardeos israelíes golpeaban la región de Bekaa y se activaban alarmas por incursión de drones en la Galilea Occidental. Entre las víctimas reportadas por el Ministerio de Salud libanés figuran al menos siete mujeres y dos niños.
El frenazo de este entendimiento también abre un frente de consecuencias más allá del conflicto inmediato. El texto advierte que el estancamiento amenaza los precios de los combustibles y la estabilidad económica internacional, al quedar en pausa conversaciones clave para contener el programa nuclear iraní y reabrir el tráfico petrolero en el estrecho de Ormuz. En Washington, la cancelación abrupta del viaje de la delegación vinculada al vicepresidente JD Vance terminó de reflejar el alcance del revés diplomático.
