La ministra de Interior y Policía, Faride Raful, defendió la reforma policial como la transformación más profunda de la Policía Nacional en más de 90 años, aunque al mismo tiempo reconoció que la inseguridad continúa entre las principales preocupaciones de la ciudadanía, un contraste que mantiene bajo escrutinio la efectividad real del proceso impulsado por el Gobierno dominicano.
Durante una entrevista televisiva, Raful sostuvo que el Ministerio responde “con transparencia, poniendo a disposición del Ministerio Público a los agentes que incurran en actuaciones irregulares y fortaleciendo los mecanismos de supervisión y evaluación de la Policía Nacional”. También afirmó que el Gobierno mantendrá el impulso de la reforma para fortalecer la capacidad de respuesta de la institución, en medio de cuestionamientos y de la presión social por resultados concretos en seguridad.
Entre los avances citados por la funcionaria figuran el aumento de la dotación de 34,000 a 46,200 agentes, el alza de la presencia en patrullaje del 12 % al 31 %, la aplicación del Nuevo Modelo de Servicio y Patrullaje —con una reducción del 35 % de los robos en las zonas piloto y proyección de ampliarlo a 20 demarcaciones antes de finalizar el año—, además de un nuevo esquema de formación de dos años y la incorporación de 8,000 cámaras corporales. La ministra agregó que el país registra la tasa de homicidios más baja desde que existen registros oficiales, la más baja del Caribe y una de las más bajas de América Latina, datos que, pese al discurso oficial, dejan intacta la demanda de rendición de cuentas sobre el alcance real de la reforma y su impacto fuera de los planes piloto.
