La rehabilitación del puente Francisco del Rosario Sánchez, conocido como puente de la 17, ya deja ver movimientos tras casi dos años de trabajos. Sin embargo, el progreso también ha reactivado el escrutinio sobre el costo social de una obra considerada clave para la ciudad, en medio de denuncias de familias desalojadas por pagos insuficientes y afectaciones a servicios básicos en los alrededores del viaducto.
En Santo Domingo Este ya fueron sacadas todas las familias que vivían debajo de la estructura, mientras del lado del Distrito Nacional todavía quedan unas 15 viviendas a la espera de reubicación. Allí, los afectados manifestaron inconformidad con las compensaciones entregadas y dijeron que recibieron 80, 100 y hasta 200 mil pesos por sus viviendas, sumas que, según afirman, no les alcanzan para comprar «ni un solar». También señalaron que los tractores tumbaron las casas y dañaron tuberías de agua, lo que provoca desperdicio del servicio cuando la Caasd lo envía.
La empresa Proyectos Industriales, S.A. (Pinsa), contratista de la obra, colocó andamios en ambos extremos del puente para facilitar el reforzamiento. Además, con grúas y una barcaza en el río Ozama, se levantan y sustituyen piezas metálicas deterioradas como parte de la intervención. Ese avance técnico confirma que la obra sigue en ejecución, pero también marca la distancia entre el discurso de progreso y una realidad en la que aún hay familias por reubicar y reclamos sin resolver.
En las labores participa un equipo de ingenieros venezolanos especializados, debido a que la estructura fue construida en Venezuela y tiene más de 50 años. Las autoridades sostienen que esa experiencia es esencial para la intervención, que exigió un levantamiento detallado de los componentes estructurales para definir cuáles debían reforzarse o sustituirse. El proyecto contempla además un nuevo sistema de pintura anticorrosiva con vida útil estimada de 20 años, aunque el foco ciudadano sigue puesto en otra pregunta: si una obra de esta magnitud puede presentarse como avance suficiente cuando todavía arrastra impacto social, reubicaciones pendientes y explicaciones sobre el manejo del proceso.
