La Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 registró ayer un ambiente más concurrido en la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte, con mayor flujo de visitantes en pabellones y stands y la presencia de grupos de estudiantes que recorrían el recinto en actividades escolares. El movimiento confirmó que existe interés ciudadano por la oferta cultural y literaria, especialmente entre jóvenes, adultos y centros educativos.
Durante el recorrido, varios asistentes valoraron la variedad de títulos y el papel de la feria como espacio para acercar a los jóvenes a la lectura. Junior Méndez, de 24 años, dijo que acudió con interés en descubrir nuevos títulos sobre épocas pasadas y sostuvo que “todo el ser humano debe darse la oportunidad de iniciarse en la lectura”. En la misma línea, el maestro jubilado Ernesto Betancourt llamó a la juventud a acercarse a la feria del libro en busca de conocimiento.
El repunte de asistencia deja, sin embargo, una señal de fiscalización sobre la gestión cultural: cuando el público responde, también crece la presión para que estas actividades no queden reducidas al impulso de una jornada concurrida, sino que se traduzcan en resultados sostenidos. En ese contraste entre la animación del recinto y la necesidad de impacto verificable, la feria vuelve a colocar sobre la mesa una demanda de seguimiento institucional más allá del discurso y la puesta en escena.
