El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, presentó varias medidas económicas para adaptar el país a “las exigencias de los tiempos actuales”, pero la respuesta inmediata dejó al descubierto el principal obstáculo del paquete: la falta de credibilidad en medio de una crisis profunda. La comparecencia, convocada de manera sorpresiva y limitada a medios estatales, incluyó cambios para descentralizar y otorgar mayor “autonomía” a empresas estatales, provincias y municipios, además de transformaciones en turismo, comercio exterior, inversión extranjera y sector privado.
Muy lejos de generar consenso, el anuncio provocó posiciones encontradas entre los cubanos y puso de relieve el contraste entre el discurso oficial y el desgaste acumulado. “A mí me parece que esas medidas ya las había mencionado en otras ocasiones. ¿No sé por qué me suenan hasta conocidas y que al final no se habían implementado? Que eran cosas que se han dejado, y como que ahora ya es una cosa desesperada”, dijo a EFE Maydolis Oliva, una habanera de 39 años. La mujer, que caminaba por el municipio Playa cargada con productos básicos para el hogar como aceite para cocinar y aseo, resumió además el escepticismo sobre el alcance real de las decisiones: “Ya llegó como un top en que lo tienen que hacer; y que no va a solucionar nada a esta altura de la vida”.
El Gobierno no relacionó las reformas con la negociación con EE.UU., aunque Washington sí presiona a La Habana para que introduzca cambios económicos y políticos. Díaz-Canel afirmó que “son tiempos en que hay que cambiar y el país no puede seguir funcionando igual”, al tiempo que defendió que “el país no está detenido”. Con todo, el anuncio llega en un escenario marcado por la grave crisis energética que atraviesa Cuba desde mediados de 2024, agravada desde enero por el asedio petrolero de EE.UU. y por sanciones reforzadas desde mayo contra sectores vitales de la economía, un panorama en el que se han multiplicado los apagones y aumenta la exigencia de resultados concretos más allá de nuevas promesas.
