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Nueva Ley de Residuos cambia quién paga, pero el reto será fiscalizar su aplicación y evitar que la carga recaiga otra vez en la ciudadanía

junio 25, 2026 · Redactor
Nueva Ley de Residuos cambia quién paga y abre una etapa de vigilancia sobre su aplicación
Foto: www.elcaribe.com.do

La reforma elimina el aporte fijo por habitante y traslada nuevas obligaciones a personas jurídicas, comercios y gobiernos locales, pero el verdadero examen será su fiscalización, transparencia e impacto sobre la ciudadanía.

La nueva Ley de Residuos Sólidos modifica de forma importante el esquema de aportes al sistema, al eliminar el pago fijo por habitante que había sido cuestionado por su carga directa sobre los ciudadanos. A cambio, la normativa traslada nuevas obligaciones a personas jurídicas, comercios y gobiernos locales, abriendo una etapa en la que el foco ya no debe estar solo en el cambio legal, sino en cómo se aplicará en la práctica.

El punto central es que la reforma cambia quién paga, pero no resuelve por sí sola el problema de fondo: si las autoridades y los actores obligados no cumplen, o si la vigilancia es débil, el costo terminará reproduciéndose sobre la población. Por eso, la discusión pública debe concentrarse ahora en la fiscalización, la transparencia y el impacto real de la medida.

En una ley de este tipo, el seguimiento es clave. No basta con anunciar un nuevo marco normativo: corresponde saber cómo se medirán los aportes, qué mecanismos de control existirán, qué responsabilidades asumirán los gobiernos locales y de qué manera se verificará que los nuevos cargos no terminen convertidos en otra carga para los hogares.

La reforma, según lo informado, responde a cuestionamientos previos por el peso que tenía sobre los ciudadanos el esquema anterior. Sin embargo, el cambio solo tendrá valor público si se traduce en una aplicación clara, verificable y sostenible, con reglas transparentes y resultados concretos en la gestión de residuos.

La nueva etapa, por tanto, no se define únicamente por el texto de la ley, sino por la capacidad institucional para hacerla cumplir y rendir cuentas sobre sus efectos.