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Entre la queja y la falta de respuestas, crece la exigencia de actuar

agosto 2, 2026 · Redactor
Entre la queja y la falta de respuestas, crece la exigencia de actuar
Foto: hoy.com.do

El texto advierte que la resignación social se expande cuando la inconformidad no se traduce en vigilancia, propuestas ni soluciones frente a quienes ejercen el poder.

La pieza plantea un malestar extendido: pantallas que mantienen a la gente “hipnotizada”, palabras de odio contra el gobierno, calles “sin oxígeno y casi sin esperanza”, además de gritos, agresiones verbales, quejas y enfrentamientos con quienes ejercen el poder. En ese cuadro, el autor sostiene que la queja termina sustituyendo la acción y deja a la sociedad atrapada entre el temor y la impotencia.

El señalamiento central es que esa dinámica responde, en gran medida, a la falta de una acción articulada. El texto advierte que cuando la conversación pública se agota en denunciar, sin pasar a propuestas y soluciones, se instala una cultura de resignación que debilita la capacidad de influir sobre la realidad. En ese punto, la inconformidad deja de ser un motor de cambio y se convierte en desgaste social.

Aunque reivindica que identificar y denunciar problemas puede ser el primer paso, la reflexión subraya que eso solo tiene valor si después hay seguimiento. El planteamiento abre un llamado de fondo a la sociedad civil: no ceder su poder, mantener la fiscalización y evitar que el contraste entre discurso y realidad termine normalizando la falta de respuestas de quienes gobiernan.