En Santiago, la búsqueda de atención por trastornos del neurodesarrollo ha aumentado con fuerza en los últimos cinco años, hasta llevar a la Unidad de Psicología Especializada (UPSE) de la Clínica Corominas a casi duplicar la cantidad de pacientes que recibe. En una sola jornada pueden agendarse unas 132 consultas y cerca del 70 % corresponde a niños y adolescentes; los sábados, la agenda se mantiene llena de 8:00 de la mañana a 3:00 de la tarde.
Ese panorama muestra una presión cada vez mayor sobre la atención especializada y un problema que suele hacerse visible primero en las aulas. Saray Espinal Gómez, psicóloga, especialista en Neuropsicología Clínica y fundadora de UPSE, explicó que la mayor parte de los pacientes que atienden hoy presenta trastornos del neurodesarrollo, sobre todo TDAH, trastornos del espectro autista, trastornos del aprendizaje y alteraciones conductuales. La mayoría de los niños que llegan a consulta tiene entre 3 y 12 años y, en gran parte de los casos, son las escuelas las que detectan antes las dificultades en el aprendizaje, la atención o la interacción social.
Pese a que cada vez más padres buscan ayuda con rapidez, la especialista insistió en la necesidad de reforzar la detección dentro del sector médico. La distancia entre una demanda que no deja de crecer y una identificación que todavía recae principalmente en docentes y familias deja una alerta institucional: el problema avanza, el costo social lo asumen los hogares y la respuesta temprana sigue dependiendo demasiado de quién advierta primero las señales.
