Desde 2021 y hasta julio de 2026, Luis Abinader acumuló 51 viajes al exterior, dentro de los 70 desplazamientos de la Presidencia y la Vicepresidencia reportados por el Ministerio de la Presidencia. En ese mismo período, la vicepresidenta Raquel Peña realizó 19 salidas. La agenda oficial los relaciona con cumbres, reuniones de organismos multilaterales, visitas oficiales, tomas de posesión y encuentros empresariales, pero la frecuencia de esos traslados vuelve a poner bajo la lupa las prioridades del Gobierno dominicano y la obligación de detallar mejor sus resultados concretos.
Estados Unidos encabeza la lista de destinos del mandatario, con presencia reiterada en Nueva York y Washington. En Nueva York se agrupan sus participaciones en las sesiones 76.ª, 78.ª, 79.ª y 80.ª de la Asamblea General de las Naciones Unidas, mientras que Washington aparece en reuniones oficiales, encuentros económicos y contactos con organismos internacionales. La ruta también incluye Miami, Los Ángeles y California, lo que refuerza el peso de la agenda exterior en una etapa en la que el oficialismo afronta desgaste y mayor presión política para explicar el impacto interno de esa proyección internacional.
Entre las estancias más extensas figura la visita oficial a Lisboa, El Vaticano e Italia, entre el 28 de mayo y el 3 de junio de 2024, durante siete días. También hubo permanencias de varios días en Ginebra, en mayo de 2022 y junio de 2025; en Nueva York, durante las sesiones de la ONU; y en Dubái, del 1 al 6 de febrero de 2026, para participar en la World Governments Summit. Los datos oficiales retratan una intensa actividad internacional de Abinader y Peña, pero al mismo tiempo abren un frente de fiscalización sobre cómo esa agenda se traduce en resultados verificables para el país y sobre el balance institucional de un Gobierno cada vez más expuesto al contraste entre presencia exterior y demandas internas.
