Un estudio de EY para Centroamérica, Panamá y República Dominicana plantea que la competencia empresarial dejó de girar únicamente alrededor de cuánto cuesta producir y se está moviendo hacia la velocidad de adaptación, innovación y diferenciación. Para República Dominicana, el hallazgo funciona además como una alerta sobre la urgencia de convertir la transformación digital y la inteligencia artificial en productividad real, y no solo en promesa de modernización.
El informe, elaborado con respuestas de 90 ejecutivos de Centroamérica, Panamá y República Dominicana, identifica un entorno más exigente para las empresas. El 33% señala como principal desafío externo los cambios en la demanda, las preferencias y el comportamiento de los clientes; el 29% apunta a los riesgos propios de cada sector, y el 27% a la entrada de nuevos competidores y productos o servicios sustitutos. En el plano interno, el 42% ubica la tecnología y la transformación digital como su mayor reto, seguido por la automatización de procesos, con 28%.
La inteligencia artificial es vista por el 87% como la tecnología de mayor impacto futuro, pero el mismo estudio muestra que el 81% de las organizaciones sigue en etapas de investigación, proyectos piloto o implementaciones específicas. Esa distancia entre expectativa y ejecución refuerza la necesidad de fiscalizar resultados concretos en competitividad y productividad, en un contexto en el que el debate sobre futuro económico no puede quedarse en narrativa ni en señales de modernidad sin aterrizaje institucional.
