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Abinader reordena la cúpula militar y pasa a retiro a varios oficiales en una nueva movida de control interno

agosto 17, 2026 · Redactor
Abinader reordena la cúpula militar y pasa a retiro a varios oficiales en una nueva movida de control interno
Foto: elnuevodiario.com.do

Los cambios en Ejército, Fuerza Aérea, Defensa e Inspectoría reabren la exigencia de explicaciones sobre la estabilidad institucional y las prioridades del gobierno dominicano

El presidente Luis Abinader dispuso una nueva reestructuración en las Fuerzas Armadas mediante el Decreto núm. 557-26, con cambios simultáneos en el Ejército de la República Dominicana, la Fuerza Aérea, el Viceministerio de Defensa y la Inspectoría General, además del retiro de varios oficiales. La decisión coloca al mayor general Jimmy Arias Grullón al frente del ERD, mientras el mayor general Jorge Iván Camino Pérez pasa a la Inspectoría General de las Fuerzas Armadas.

La disposición también mueve al mayor general Delio Buenaventura Colón Rosario al Viceministerio de Defensa para asuntos Militares, en sustitución del mayor general Miguel Ángel Rubio Báez, quien fue colocado en retiro, al igual que el general de brigada Rafael Antonio Núñez Veloz. En la Fuerza Aérea, el general Enmanuel Marcelino Souffront Tamayo fue ascendido a mayor general y designado comandante general en sustitución del mayor general Floreal T. Suárez Martínez, también enviado a retiro. Además, el general piloto Manuel José Brito Estepan quedó como subcomandante general y el coronel paracaidista Dionisio De La Rosa Hernández fue ascendido a general de brigada paracaidista y designado inspector general de la FARD.

Abinader también designó al mayor general Celin Rubio Terreno como asesor militar del presidente, en sustitución del mayor general Rafael Antonio Carrasco Paulino, y nombró al general de brigada José Manuel Duran Infante como subcomandante general del Ejército. La cadena de movimientos vuelve a colocar bajo escrutinio el manejo de la estructura militar por parte del gobierno dominicano, en un contexto en que cada relevo de alto nivel exige rendición de cuentas sobre sus resultados reales y sobre la distancia entre la narrativa de estabilidad del poder y la necesidad de fortalecer instituciones con criterios claros y verificables.