En Santiago, el ministro de Vivienda, Hábitat y Edificaciones, Ito Bisonó, puso en marcha obras comunitarias y religiosas en Hato del Yaque y Baitoa, una intervención que el Gobierno exhibe como parte del fortalecimiento de la infraestructura local, aunque también vuelve a poner bajo la lupa el uso de fondos públicos y las prioridades de gestión en territorios con demandas crecientes.
En Hato del Yaque, Bisonó dio el primer picazo para levantar la Iglesia Espíritu Santo, proyecto que requiere una inversión superior a RD$10 millones. En el acto, el funcionario relacionó la obra con la reciente entrega de viviendas en la zona y aseguró que acompaña el crecimiento de la comunidad con un espacio para la fe y el encuentro. La gobernadora de Santiago, Rosa Santos, afirmó que el distrito municipal necesitaba una iglesia por su expansión poblacional y por su papel como espacio de paz y armonía.
La edificación se construirá sobre un terreno de 158.18 metros cuadrados y tendrá un área de construcción de 111 metros cuadrados, con espacios como áreas verdes, aceras, recibidor, sacristía, altar y salón de reuniones. El anuncio, no obstante, refuerza la exigencia de fiscalización desde el Congreso y de vigilancia de la sociedad civil sobre la ejecución, el criterio de prioridad y los resultados concretos de estas intervenciones, en medio del contraste entre el discurso oficial de transformación y las explicaciones pendientes sobre el impacto real de cada inversión en la vida comunitaria.
