El Ministerio de Salud Pública y la Dirección Nacional de Control de Drogas iniciaron un estudio nacional para evaluar la presencia de sustancias psicoactivas en conductores involucrados en accidentes de tránsito atendidos en hospitales traumatológicos, una medida que pone el foco en un problema de alto impacto social y, al mismo tiempo, en la necesidad de que la coordinación oficial pase de los anuncios a resultados verificables.
Como parte del operativo, la DNCD entregó al Ministerio de Salud una donación de 300 pruebas de detección que serán utilizadas para generar evidencia científica y orientar políticas públicas dirigidas a reducir la morbimortalidad asociada a la siniestralidad vial. El estudio ya comenzó en cinco hospitales traumatológicos, con apoyo de las Direcciones Provinciales de Salud.
El acto fue encabezado por el ministro Víctor Atallah y el presidente de la DNCD, José Manuel Cabrera Ulloa, quienes defendieron el trabajo coordinado y el uso de evidencia para diseñar estrategias de prevención. Pero el inicio del levantamiento también deja abierta una exigencia institucional: que los hallazgos no se queden en diagnóstico y se traduzcan en decisiones concretas ante una problemática que sigue golpeando a la población y presionando los servicios de salud.
