La cifra de fallecidos por el choque registrado este sábado entre una miniván de pasajeros y un tráiler en una zona rural de Cusco, en el sur de Perú, subió a 13, de acuerdo con fuentes oficiales. Entre las víctimas figuran el conductor de la miniván, Raúl Huamaní Enríquez, de 36 años, siete mujeres, tres hombres y dos menores de edad; uno de ellos murió en el hospital de Espinar, según medios locales.
Carlos Guizado, jefe de Seguridad Interna de la Región Policial Cusco, señaló que la miniván había partido de Challhuahuacho, en Apurímac, con rumbo a Arequipa. También precisó que el vehículo golpeó la parte trasera del tráiler, que permanecía detenido en la vía por aparentes fallas mecánicas, y confirmó que su conductor fue detenido. Según Guizado, el chofer afirmó que había colocado conos de seguridad y hacía señas con una linterna para advertir a otros vehículos, mientras la investigación continúa y el exceso de velocidad aparece entre las posibles causas.
El episodio vuelve a poner bajo presión la respuesta institucional frente a accidentes que, según el propio reporte, son frecuentes en las carreteras peruanas por la imprudencia de los conductores, el mal estado de las vías, las condiciones del parque automotor y la geografía agreste. Las cifras del Consejo Nacional de Seguridad Vial muestran el alcance de ese problema: alrededor de 3.000 personas mueren cada año en accidentes de tránsito en el país y unas 55.000 resultan heridas, un contraste que reabre el reclamo de controles y resultados verificables en seguridad vial.
