El atropello de la creadora de contenido Yaritza Ortiz mientras grababa un video en el malecón de San Pedro de Macorís volvió a colocar en primer plano un problema que va más allá de la viralidad: el riesgo diario en las vías públicas y el costo social de hechos que pudieron evitarse. Las imágenes muestran que Ortiz bajó de la acera y se adentró en la calzada sin percatarse de la cercanía de una motocicleta que circulaba por la vía, en un choque que también dejó lesionado al conductor.
Con el impacto, ambos terminaron en el pavimento y presentaron heridas, sobre todo en el rostro. Después del accidente, Ortiz dijo estar agradecida por haber sobrevivido y llamó a actuar con prudencia al momento de transitar por las calles. «Gracias a Dios hoy puedo escribir estas palabras, pero muchas personas no tienen esa oportunidad», expresó. La circulación del video también ha dado paso a versiones contrapuestas: Ortiz sostuvo que el motorista iba a alta velocidad, mientras en redes sociales otros usuarios atribuyen la imprudencia a la peatona por entrar a la vía sin comprobar si podía hacerlo con seguridad.
Más allá de la discusión en internet, el caso deja una diferencia evidente entre el ruido de las redes y la realidad de la calle: dos personas heridas y una familia que días después pide ayuda para cubrir los gastos médicos del conductor. El episodio vuelve a plantear la necesidad de fiscalización sobre la seguridad vial y de una atención pública enfocada en evitar daños concretos a los ciudadanos, no solo en reaccionar cuando el accidente ya se convirtió en contenido viral.
