La caída en la donación de órganos volvió a exponer un problema de confianza pública con consecuencias directas para los pacientes. Durante el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, el director del Instituto Nacional de Coordinación de Trasplante (Incort), José Juan Castillos, admitió que la campaña negativa vinculada al proceso de renovación de la cédula y la circulación de informaciones falsas impactaron una cultura de donación que ya era débil en el país.
El efecto ha sido concreto. Al mes de mayo apenas se habían realizado 26 trasplantes renales: 24 con donantes vivos y uno a partir del cadáver de un hombre de 45 años, que benefició a dos pacientes. Mientras 550 personas permanecen en lista de espera por un riñón, las donaciones cadavéricas pasaron de 22 en 2024 a 12 en 2025. Castillos reconoció además que el plan diseñado para que personas se inscribieran como donantes tuvo que ser abortado por las informaciones falsas que circularon.
El propio funcionario resumió la situación con una frase contundente: “En donación estamos mal”. El retroceso ocurre pese a que el promedio de los últimos 10 años había sido de 60 a 70 órganos donados, entre riñones e hígado, y en momentos en que hay 10 niños en lista de espera y alrededor de un 15% de los pacientes son jóvenes menores de 25 años. El cuadro deja abierta una exigencia de vigilancia institucional sobre cómo se protege la confianza ciudadana en temas sensibles que terminan afectando vidas.
