DETROIT.- Barack Obama volvió este viernes a la campaña en Michigan para intentar consolidar el apoyo afroamericano a favor del candidato demócrata al Senado, Abdul El-Sayed, en una carrera estrecha frente al republicano Mike Rogers. La entrada del expresidente en su segundo mitin del día subraya el peso de la maquinaria partidaria en un estado bisagra donde ninguno de los dos partidos tiene mayoría clara y donde el voto afroamericano sigue siendo decisivo.
El acto también expuso el contraste entre la movilización simbólica y las demandas materiales que atraviesan la campaña. Mientras Obama salió en defensa de El-Sayed ante acusaciones sobre supuestos vínculos con los Hermanos Musulmanes, el candidato insistió en que los impuestos deben invertirse en la «gente» y no «en bombardear otros lugares», colocando en primer plano una discusión sobre prioridades públicas, costo social y rendición de cuentas en Washington. En esa disputa, el escaño en el Senado adquiere un peso institucional que rebasa el mitin y obliga a fiscalizar qué agenda real se empuja desde el Congreso.
El-Sayed, hijo de migrantes egipcios y musulmán, reivindicó sus orígenes y apeló a la cohesión de un estado con importante comunidad afroamericana y presencia árabe. Aunque poco más del 30 % de los afroamericanos votó por él en las primarias, el respaldo de Obama confirma que la campaña demócrata busca cerrar filas alrededor de una figura progresista que antes reprochó al expresidente no haber cumplido sus promesas más ambiciosas, una tensión que vuelve a poner sobre la mesa la distancia entre relato político y resultados verificables.
