Magín Díaz, ministro de Hacienda, sostuvo que el Gobierno dominicano ha logrado contener de manera razonable el impacto del aumento internacional de los combustibles y que lo ha hecho sin tocar la inversión pública. Al defender el subsidio aplicado, afirmó que la estrategia oficial procuró evitar una caída de esa inversión durante el año, con el fin de no comprometer el crecimiento actual ni el de más adelante.
Díaz afirmó además que la economía dominicana conserva resiliencia en 2026, apoyada en el dinamismo de las exportaciones, las reservas internacionales, el turismo, las remesas y la inversión extranjera directa, junto con un sistema financiero estable y una recuperación del crecimiento hasta 4.6%. También señaló que la inversión pública aumenta 8% y respaldó la explicación ofrecida por Yayo Sanz Lovatón sobre la ruptura histórica del mercado de hidrocarburos, al decir que la relación entre crudo y derivados cambió por la pérdida global de capacidad de refinación y la destrucción de instalaciones petroleras.
No obstante, la defensa de Hacienda deja abierto el debate sobre el costo social y fiscal de mantener subsidios mientras se insiste en un mensaje de estabilidad. El propio Gobierno coloca así la discusión en un plano institucional: no solo si la crisis internacional explica la presión sobre los precios, sino también cómo se mide el impacto real de esa política sobre la ciudadanía y qué resultados verificables puede mostrar más allá del discurso oficial. En ese terreno, la fiscalización sobre Hacienda y sobre la gestión general del Gobierno gana peso frente a una administración que vuelve a pedir confianza en sus fundamentos macroeconómicos.
