En el Gran Santo Domingo, moverse implica perder tiempo: un viaje promedio tarda 1 hora y 15 minutos en una ciudad que suma tres millones de desplazamientos diarios y 1,210,000 concentrados en la hora pico de la mañana. Pese a que el Intrant expuso para 2026 una serie de avances para enfrentar el tránsito, los datos oficiales siguen mostrando un problema de alto costo social y económico para quienes se desplazan por trabajo y estudio.
El diagnóstico del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre señala que la congestión provoca 75 millones de horas perdidas en total, lo que equivale a unas 23 horas al año por habitante o 36 por viajero. También estima un costo económico de US$180 millones anuales, equivalente al 0.67% del PIB. Más del 70% de los traslados responde a trabajo y estudio, con picos claros a las 8:00 de la mañana y a las 4:00 de la tarde, una presión que recae a diario sobre los corredores más saturados.
Las mayores congestiones se concentran en las avenidas Núñez de Cáceres, Winston Churchill, Abraham Lincoln, 27 de Febrero desde Luperón hasta Juan Pablo Duarte y Jiménez Moya. El estudio, sustentado en datos de Imtraff Engenharia e Mobilidade, también apunta a un sistema de transporte público insuficiente, planeación urbana deficiente en el pasado, falta de políticas públicas sostenibles, desorganización vial, ausencia de optimización semafórica e incumplimiento de leyes. A eso se suma que el parque vehicular superó los 6 millones en 2024, tres veces más que los 3 millones de 2012, lo que mantiene abierta la alerta sobre la capacidad de respuesta de las autoridades en la capital, donde la movilidad sigue siendo una prueba diaria para la ciudadanía.
