Las autoridades de prevención y respuesta ante desastres ubicaron 93 zonas vulnerables a inundaciones y deslizamientos de tierra en la provincia de Santiago, 53 de ellas en el municipio cabecera, un diagnóstico que vuelve a colocar bajo la lupa la capacidad de prevención frente a la temporada ciclónica. Entre los puntos de mayor riesgo aparecen la Cañada del Diablo, Vuelta Larga, Fondo de la Botella, las calles 20 y 10 de Gurabo, La Cayena y barrio Obrero.
Francisco Arias, director provincial de la Defensa Civil, detalló que el levantamiento incorpora la cantidad de familias y personas que podrían verse afectadas en cada zona, a fin de organizar evacuaciones y la logística de respuesta. Al evocar los daños ocasionados por las tormentas Noel y Olga en 2007, advirtió: «Esto puede volver a suceder. Por eso estamos llamando la atención de todas las instituciones para que estemos preparados».
De su lado, la gobernadora de Santiago, Rosa Santos, señaló que solo en áreas vulnerables de la provincia podrían ser movilizadas más de 3,000 familias en caso de una emergencia de gran magnitud. Tanto ella como Arias exhortaron a los ayuntamientos a reforzar medidas como la recogida de basura, la limpieza de imbornales y cañadas y la poda de árboles, una muestra de que la prevención sigue atada a tareas básicas pendientes mientras miles de hogares continúan expuestos.
