La sangre que familiares y voluntarios donan para cirugías, partos o tratamientos no siempre llega a ser utilizada por el paciente para quien fue solicitada, y su destino depende de los protocolos de cada institución. Una consulta a hospitales públicos, centros privados y bancos de sangre, realizada a propósito del Día Mundial del Donante de Sangre, mostró que mientras en varios centros esas unidades pasan a las reservas para otros pacientes, en otros casos permanecen apartadas hasta vencer y luego deben ser descartadas.
En el Hospital Traumatológico Dr. Darío Contreras, las unidades no usadas se integran a las reservas para atender personas en estado crítico, muchas veces sin familiares que gestionen donantes. Un criterio similar aplican el Hospital Materno Dr. Reynaldo Almánzar y el Hospital Universitario Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia (Humnsa), donde la sangre queda disponible para otros pacientes que la necesiten. Desde el banco de sangre del Darío Contreras resumieron la prioridad con una frase directa: «Lo importante es que no se pueden dejar morir por falta de sangre».
Pero el manejo no es uniforme. En el Instituto de Oncología Dr. Heriberto Pieter explicaron que las unidades donadas para un paciente específico se reservan exclusivamente para esa persona por hasta 35 días y, si no se utilizan, vencen y deben desecharse. La diferencia entre centros deja sobre la mesa una pregunta de gestión y control sobre un insumo vital: qué tan eficiente es el sistema para evitar pérdidas y garantizar que la sangre disponible llegue a tiempo a quienes la necesitan.
