El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, viajará este viernes a Los Ángeles para encabezar la delegación oficial del Gobierno de Donald Trump en el partido inaugural de la selección estadounidense en el Mundial 2026, torneo que el país organiza junto a México y Canadá. A la comitiva se sumarán el secretario de Transporte, Sean Duffy, y el de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, en una presencia de alto nivel que desplaza el foco deportivo hacia una operación política e institucional alrededor del evento.
De acuerdo con el Departamento de Estado, Rubio se quedará en Los Ángeles hasta el sábado y aprovechará la visita para reunirse con el presidente de Paraguay, Santiago Peña, quien también asistirá al debut de su selección. Washington presentó ese encuentro como un paso para «impulsar la asociación estratégica entre Estados Unidos y Paraguay», con temas como seguridad regional, comercio, inversión y tecnologías emergentes, lo que refuerza el uso del escaparate del Mundial para objetivos diplomáticos y de poder.
La agenda se desarrolla, además, en un escenario de fricción política interna. El propio texto oficial deja abierta la incógnita sobre una eventual asistencia de Trump a partidos de la selección, mientras recuerda que Los Ángeles y Seattle, próximas sedes de EE.UU., son ciudades santuario y bastiones demócratas cuestionados por el presidente. El torneo arrancará también pocos días después de que Trump fuera abucheado en un juego de la final de la NBA en Nueva York, un contraste que añade presión sobre la imagen pública que la Administración busca proyectar en uno de los mayores escenarios internacionales del año.
