WASHINGTON.– La investigación sobre el tiroteo en la mezquita más grande de San Diego sumó este lunes un dato que agrava las interrogantes sobre la capacidad de prevención: uno de los adolescentes implicados sustrajo tres armas de fuego de la vivienda de su madre antes del ataque que dejó tres muertos, según informó la Policía de San Diego.
El jefe policial Scott Wahl explicó en conferencia de prensa que la madre del sospechoso, de 17 años, alertó a las autoridades al notar la desaparición de su hijo, su vehículo y varias armas de la casa familiar. De acuerdo con Wahl, el hecho de que el adolescente se llevara tres armas llevó a los investigadores a considerar que podía representar una amenaza más amplia, elevando así el nivel de riesgo durante el operativo de búsqueda.
La policía también indicó que uno de los sospechosos dejó una carta suicida hallada por la madre, con comentarios sobre superioridad racial, aunque no precisó si se trataba del mismo adolescente. Mientras la pesquisa avanza con la solicitud de órdenes judiciales para inspeccionar las residencias de los implicados, uno de los atacantes estaría vinculado a la escuela secundaria Madison, ubicada a 1,6 kilómetros de la mezquita. En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó el hecho de «terrible» y anunció una sesión informativa a cargo del director del FBI, Kash Patel, mientras las autoridades aún no divulgan los nombres de las tres víctimas mortales.
