La muerte de Erick Javier Diago, de 39 años, y Rudy Ghazal, de 34, en el accidente de una aeronave Gulfstream 200, matrícula N318JF, ocurrido la tarde de ayer en el Aeropuerto Internacional de La Romana, coloca bajo escrutinio un hecho grave ocurrido durante una operación privada internacional. Ambos tripulantes, ciudadanos estadounidenses, formaban parte de Aibonito Aviation LLC y perdieron la vida mientras la aeronave se disponía a volar hacia Austin, Texas.
Diago era el piloto al mando. Se desempeñaba como piloto corporativo principal de la empresa y, según registros de la Administración Federal de Aviación (FAA), estaba certificado para operar vuelos privados nacionales e internacionales de mediano y largo alcance, con habilitación para aeronaves multimotor y distintos modelos ejecutivos y comerciales, entre ellos Boeing 727, 737 y varias series Gulfstream, incluidos G-200 y G-IV. También tenía una certificación médica de primera clase vigente, emitida en mayo de 2026, además de credenciales como piloto remoto e instructor de tierra.
Ghazal, copiloto o primer oficial, también integraba la plantilla de pilotos de Aibonito Aviation LLC y desarrollaba su carrera en la aviación corporativa y de chárter. De acuerdo con la FAA, contaba con habilitaciones para operar aeronaves multimotor terrestres. El perfil técnico de ambos, lejos de cerrar el caso, acentúa la dimensión del siniestro y refuerza la exigencia de esclarecer qué ocurrió en una operación que involucraba personal altamente calificado.
