Falleció ayer monseñor Jesús María de Jesús Moya, obispo emérito de San Francisco de Macorís, a los 95 años. Su trayectoria quedó asociada al apoyo a la comunidad y a una prédica constante sobre educación, acceso a los servicios de salud, producción, justicia social e ideas claras, temas que mantuvieron vigencia más allá de los homenajes recibidos, incluido el Premio Ciguayo que obtuvo en septiembre pasado.
Moya fue obispo de San Francisco de Macorís entre 1984 y 2012, cuando renunció por su edad, aunque siguió vinculado a la Iglesia católica como obispo emérito. Antes había sido nombrado obispo auxiliar de la diócesis de Santiago de los Caballeros en 1977, y en 1984 fue trasladado por el Papa Juan Pablo II a San Francisco de Macorís. La Asociación Dominicana de Rectores de Universidades expresó sus condolencias a sus familiares, a la comunidad eclesial y a quienes compartieron su vocación de servicio.
Las honras fúnebres iniciarán hoy a las 8:00 de la mañana en la catedral Santa Ana, con misas a las 8:30 a. m., 12:00 m. y 6:30 p. m. Mañana habrá una misa a las 10:00 a. m. y luego la sepultura. El novenario se celebrará cada día a las 6:30 p. m. en esa catedral, y el día 15 se oficiará una misa a las 3:00 p. m. Su muerte deja también como recordatorio institucional una agenda social que él defendió desde el púlpito y que sigue siendo medida obligada para evaluar gestión y resultados.
