En el mercado local, los combustibles acumulan un aumento marcado en los últimos seis años, en un escenario en el que el Estado conserva cargas impositivas que equivalen a cerca del 10% de sus ingresos totales por este renglón. Si bien el Gobierno aplica subsidios cuando se registran alzas desproporcionadas en el mercado internacional, el balance expuesto en la información evidencia que ese apoyo queda muy por debajo de lo que recauda por los mismos derivados.
Como referencia, el año pasado el Gobierno asignó alrededor de RD$10,000 millones para subsidiar los combustibles, mientras que sus ingresos por impuestos a esos productos rebasaron los RD$99,000 millones. Incluso así, con los tributos sin variación, cada año se hacen aumentos para impedir que el subsidio supere lo presupuestado, lo que traslada parte de la presión al consumidor.
Las estadísticas del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) muestran que desde la tercera semana de mayo de 2020 hasta la tercera semana de mayo de este año se han efectuado revisiones semanales de precios que, en la mayoría de los casos, han servido para congelarlos, en pocas ocasiones para reducirlos y, cuando se entiende necesario, para incrementarlos. En el caso de la gasolina premium, su precio por galón era de RD$117.60 a mediados de 2020 y luego fue ajustado varias veces al alza entre 2021 y 2022. Más adelante, aunque el petróleo empezó a bajar, los derivados en el país se mantuvieron congelados, pero en niveles altos, entre 2022 y 2025, reforzando el contraste entre la recaudación oficial y el costo que sigue afrontando la población.
